
Pocas frases resumen mejor la Lotería de Navidad que "lo compro por si acaso". Mucha gente que ni siquiera juega el resto del año entra al sorteo en diciembre, sobre todo cuando circula un número por el trabajo, la familia o el bar de siempre. La razón principal no es la esperanza de ganar, sino el miedo a quedarse fuera si a los demás les toca.
Imaginar que tus compañeros o tu familia celebran un premio del que tú no participas es una idea muy desagradable. Para evitar ese arrepentimiento, compramos "por si acaso": no tanto por lo que podríamos ganar, sino por lo que sentiríamos si nos quedáramos fuera. Es una forma de seguro emocional.
Cuando un número circula por un grupo, no participar te deja en una posición incómoda. Sumarte es la forma de no romper la norma del grupo y de compartir la ilusión colectiva. Por eso los números de empresas, peñas y familias se venden tan bien.
No del todo. Aunque la probabilidad de ganar es baja, el "por si acaso" compra sobre todo tranquilidad: la de no arrepentirte. Visto así, es una decisión emocional legítima, siempre que juegues con moderación y por diversión. Puedes ver las cifras reales en las probabilidades de ganar.
Sigue con por qué creemos que nos va a tocar, las probabilidades de ganar y cómo compartir un décimo. Y puedes comprar tu Lotería de Navidad online.
Sobre todo por miedo a quedarnos fuera si toca en el trabajo o la familia; es aversión al arrepentimiento, más que cálculo de probabilidades.
Porque en Navidad circula un número por el grupo y no participar deja fuera de la ilusión colectiva.
No del todo: compra tranquilidad emocional, la de no arrepentirte, siempre que se juegue con moderación.
Por la presión social del número que "corre": sumarse evita quedarse fuera del grupo.
La misma que cualquier otro número: 1 entre 100.000 de que sea el Gordo de Navidad.
No, si se hace por diversión y con lo que uno se puede permitir.