
Por norma general, no: para cobrar un premio de lotería se necesita el décimo original en buen estado. No sirve una foto, una fotocopia ni una captura de pantalla, porque el décimo es un título al portador y el premio se paga a quien lo presenta físicamente. La única excepción es si jugaste online, donde no hay papel.
El décimo es el documento que da derecho al premio. Al ser al portador, la administración o el banco pagan a quien lo entrega, sin comprobar quién lo compró. Por eso una copia no vale: cualquiera podría hacerla. Presentar el original es la garantía de que tienes derecho a cobrar.
Si compraste la lotería por internet, no existe décimo físico. En su lugar, la apuesta queda registrada en tu cuenta y el premio se gestiona a través de ella: los importes pequeños se abonan automáticamente y los grandes se tramitan con tu identificación. En este caso, el "décimo original" es tu resguardo digital.
Si lo has perdido o te lo han robado, no podrás cobrar solo con una foto. Lo que debes hacer es denunciarlo y comunicarlo a SELAE cuanto antes, por si el premio aún no se ha cobrado. Te lo contamos en qué pasa si pierdes un décimo.
Un décimo dañado pero en tu poder es otra cosa: normalmente se puede cobrar tras un peritaje que confirme su autenticidad. Lo explicamos en décimo roto o deteriorado.
Sigue con qué pasa si pierdes un décimo, dónde guardar el décimo y cómo cobrar un premio. Y puedes comprar tu Lotería de Navidad online.
No. Se necesita el décimo original en buen estado; no valen fotos ni fotocopias, salvo que jugaras online.
No. Solo demuestran qué número tenías, pero no permiten cobrar el premio.
No hay décimo físico: la apuesta queda en tu cuenta y el premio se abona automáticamente (los pequeños) o se tramita con tu identificación (los grandes).
Porque el décimo es un título al portador: paga a quien lo presenta, y una copia podría hacerla cualquiera.
No podrás cobrar con una foto. Denúncialo y comunícalo a SELAE cuanto antes, por si el premio no se ha cobrado.
Si lo conservas, normalmente se puede cobrar tras un peritaje que confirme su autenticidad.